Mis razones de peso para querer volver con más ganas a un barco, por Carlos Santiago, redactor de CruceroAdicto.com.

Antes que nada me gustaría explicar un poco cómo y cuando empezó la pasión que tengo por los cruceros.

En el ya lejano 2013 mi esposa prácticamente retorciéndome la mano me llevó de viaje al Allure of the Seas de Royal Caribbean.

Inmediatamente quedé enganchado por la majestuosidad del barco, por su inmenso tamaño, por todo lo que había que hacer a bordo, por todo lo que podrías degustar, pero sobre todo por el hecho de visitar diferentes lugares sin deshacer la maleta.

Ahí empezó mi pasión por los cruceros, y este 2020 tenía planeado con mi esposa hacer el viaje más largo y más bonito de todos lo que habíamos hecho, pero la pandemia de coronavirus echó por tierra ese enorme sueño.

seguiré viajando en crucero
Atardecer desde la cubierta de un crucero

 

Llegó la pesadilla del coronavirus

Desde principios de año como redactor de CruceroAdicto.com y moderador del Club de Cruceristas he sido testigo como el sueño de muchos de nosotros pasó, casi de golpe, a ser una terrible pesadilla.

Las cancelaciones de las salidas se fueron dando en cascada mientras aumentaban los contagios y los países cerraron sus fronteras en un intento desesperado de contener el virus y dejando miles de cruceristas (y otros turistas) a la deriva.

Después vi como las navieras ya paradas trataban de paliar la situación y como un tsunami de protestas y reclamaciones de gente furiosa exigían la devolución de su dinero y amenazaban con hacerlas naufragar.

Gente que sin entender que ninguna empresa (absolutamente ninguna) puede devolver cantidades masivas de dinero sin quebrar y desaparecer los llamaban ladrones, abusivos y faltos de ética.

Un esperanzador resurgir

Finalmente estamos viendo como dando pequeños pasos, la industria trata de resurgir nuevamente en medio de esta pandemia, temerosa de que una nueva ola de contagios a bordo dé al traste con nuestro amado medio de viajar.

Además, no está exenta de enfrentar una nueva ola de críticas de personas que consideran las nuevas medidas como otro abuso y una forma de hacer dinero aprovechándose de la pandemia.

Cruceristas disfrutantdo en cruceroEn pareja
Cruceristas disfrutando en crucero

Sin embargo, a pesar de todo y lejos de desanimarme en este aún sombrío panorama, no solo no cancele mi viaje.

Tampoco exigí mi devolución (ya que yo creo en este medio de viajar), sino que lo conserve, y con el bono que me dieron reserve uno más para poder continuar con mi pasión, ya que ir en crucero ha sido y seguirá siendo para mí la mejor forma que he conocido de viajar.

Hoy quisiera compartir algunas de mis razones por las que nunca traicionaré a los cruceros:

 

Todo lo que conlleva planear un viaje de crucero me llena de emoción.
Deambular el primer día “perdido” por el barco viendo los planos tratando de encontrar tu camarote o un lugar para comer es una experiencia única.
El barco es en muchos casos un destino en sí mismo que a veces no alcanzas a disfrutar completamente.
La comida y bebida que hay en un barco es muy superior a la de la mayoría de los hoteles y resort vacacionales.
La vida y el entretenimiento a bordo es muy superior a la de la mayoría de oferta vacacional.
La atención del personal que recibes en un barco es muy superior a la mayoría de los hoteles.
A pesar de que los paquetes de bebidas tienen un costo, sabes que vale la pena cada dólar que pagas y no te llevas sorpresas como en otras partes.
El comedor principal es un lugar majestuoso e increíble que no puedes encontrar en ningún otro sitio.
Ver como se esconde el sol detrás del mar observando la estela dejada por el barco o sentado cómodamente en una silla en tu camarote con una buena bebida, no tiene precio.
No hay forma de comparar las noches de navegación contemplando las tiendas del barco o las locales en las islas, con infinidad de productos y los pasajeros visiblemente emocionados en sus compras
Ir al “teatro” en toda regla en un barco, en medio del mar y ver una obra de Broadway o del Circo de Solei, no tiene precio.
Conocer distintas partes del mundo sabiendo que te espera la comodidad de tu camarote.
Dormir tranquilo en tu cabina dejando una ciudad y despertar en otra a veces en un país diferente es una experiencia que ninguna forma de vacacionar te puede dar, salvo en algunas partes del mundo viajando en tren.
La seguridad que sientes estando a bordo de que nada va a pasarte ni a ti ni a los que van contigo así se pierdan de vista, es algo que no tienes salvo en hoteles que tienen el acceso muy controlado.

Por las anteriores razones y muchas otras, en cuanto me sea posible volveré a embarcarme. ¿Te apuntas?